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Cuando (se te) muere un perro

  Álex en mayo Publicado en El Asombrario y diario publico.es , 29/08/2022 Después de tantos días de calor, ayer amaneció fresco. También vinieron unas nubes como globos a posarse sobre los cerros unas detrás de otras, apelotonadas y encogidas como si la primera que llegó hubiese hecho tapón a todas las demás. Eso debió de ponerlas de mal humor, porque por la tarde estaban grises, sucias de tanto empujarse. Pero no llovió. Yo salí sin ti al camino que tomábamos siempre, el que acaba de golpe en el sembrado, y me senté en las mismas rocas desde donde se despliega la llanura en un damero salpicado de choperas hasta perderse de vista. Y mientras los campos se dormían en un silencio lechoso y fresco, me eché a llorar.     Cuando un perro se muere no va a ningún sitio. No hay ningún cielo para perros, esa tontería. Los perros —igual que algunas personas— no tienen alma, lo que pasa es que ocupan un buen trozo de la nuestra, se la apropian. Lo pienso ahora que te has ido y me preguntan p

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